http://cgt.org.es/1º-de-mayo-¡ahora-mas-que-nunca-mas-organizacion-y-mas-lucha-en-la-calle

Sin duda, la consecución de la jornada laboral diaria de 8 horas es el hito más importante del movimiento obrero del estado español. Un logro que vino precedido por una huelga que duró 44 días y que se inició en la empresa Riegos y Fuerzas del Ebro de Barcelona, conocida popularmente como “La Canadiense”, por ser su socio mayoritario el Canadian Bank of Comerce de Toronto.

El motivo de la huelga fue el despido de 8 obreros que se negaron a aceptar una reducción de su salario. Inmediatamente se unieron a la huelga los trabajadores y trabajadoras de las empresas textiles, para un poco más tarde unírseles todo el personal de los ramos de la electricidad, el agua y el gas. Paulatinamente la paralización de los servicios públicos fue total: el 70% de las fábricas estaban paradas como consecuencia de la huelga o de la falta de suministro eléctrico, llegando a declararse el estado de guerra.

Pese a todo, el movimiento obrero liderado por los anarcosindicalistas de la CNT no se rindió, de tal forma que se alcanzó un acuerdo por el que se aceptaba la jornada de 8 horas diarias y el pago de la mitad de los salarios del tiempo que duró la huelga. El gobierno se comprometió además a poner en libertad a quienes estuviesen presos por causas sociales, a levantar el estado de guerra y a readmitir a todas las personas huelguistas sin represalias. Todo esto ocurrió entre febrero y marzo de 1919. Se acaban de cumplir, por tanto, cien años de esta importante conquista social.

Hace cien años que, una huelga que se inició en una fábrica por la solidaridad con 8 trabajadores, cambió para siempre la vida de toda la clase obrera, tanto es así que la OIT, fundada en ese mismo año de 1919, se inspiró en esta situación para la redacción de su primer convenio por el que hace universal la jornada de 8 horas.

Los tiempos no han cambiado tanto. La explotación laboral que sufrían las personas trabajadoras hace un siglo sigue vigente ahora, bajo otras formas de precariedad y abusos patronales. Las libertades públicas se ven amenazadas con el auge de ideologías totalitarias y con las leyes regresivas de los últimos gobiernos. La mitad de la población sigue marginada y sufriendo la intolerable lacra de la violencia machista. Se niega la existencia del cambio climático y se propicia por los mercados la sobreexplotación del planeta. No, los tiempos no han cambiado tanto.

Por ello es ahora tan necesario, como lo fue entonces, que la clase trabajadora se organice y tome las calles en defensa de sus derechos, de sus libertades, de una igualdad real entre hombres y mujeres, de la defensa del planeta y de una forma de vida digna.

La huelga de La Canadiense y las posteriores movilizaciones fueron posibles gracias a que la clase trabajadora de entonces se organizó en torno al movimiento anarcosindicalista, demostrándose que es la mejor forma de organización para nuestra clase. Demostrando también, que la huelga, que la lucha en la calle, sirven para transformar las cosas.

¡Viva la CGT!
¡Viva la lucha de la clase trabajadora!
¡Viva el 1º de mayo!